Estaba mirando Facebook y me he encontrado con una foto de Anguita y no sé si sabéis que, incluso, hay un hashtag para que Anguita vuelva a la actividad política.
¿Por qué os cuento esto? Porque me joroba que la derecha nos esté vendiendo que ellos son novísimos, auténticos, innovadores, frescos, y la izquierda, por contra, somos rancios y caducos.
La cuestión es que líderes como Carrillo, Anguita, Guerra o González no estaban desaparecidos. Ellos han seguido en activo, sólo que ahora tienen más visibilidad por la época en la que estamos.
Arenas o Rajoy, por poner dos ejemplos, aunque podríamos hablar también, del joven Gallardón, llevan desde los comienzos de la Democracia en este país, que no se nos olvide.
Y no es que eso sea malo. Mantengo que, en estos momentos tan complejos, es necesario experiencia, no sólo en la gestión, sino también de vida, pero me siento insultada, porque intentan hacerme ver que no tengo memoria y que no recuerdo fotos de cuando Rajoy no tenía el pelo oscuro por Grecian2000, sino porque era un chavalín.
Anoche ya sabíamos por donde iban los resultados de la encuesta de Metroscopia para El País, aunque en realidad, tampoco asombra. Es más, aunque esté elaborada después de la Conferencia Política, se vuelven a jugar la cartas para que una encuesta así, totalmente desfavorable para el PSOE, se publique tras el #15O.
No voy a ahondar en los datos de la encuesta, ya hay muchos análisis, aunque creo que el más importante es el individual y es el que espero que se haga, sobre todo si eres de izquierdas.
No, no te equivoques, no voy hablar del voto útil, ni te voy a pedir el voto para el PSOE, quiero que reflexiones del papel de la izquierda en España.
¿Cómo estamos? ¿Dónde estamos? ¿Qué hacemos? ¿Qué pasará el 21N?
Sinceramente, como militante del PSOE, es obvio que estoy preocupada por los datos, pero como ciudadana de izquierdas, progresista, estoy preocupada por la llegada de la derecha como un elefante en una cacharrería.
Mientras que la derecha se hace fuerte y vas desmantelando el estado del bienestar, nosotros, la izquierda, estamos defendiendo nuestros espacios.
¿Qué estamos haciendo la izquierda ante este brutal avance de la derecha?. Esa es la pregunta.
{Post escrito desde el IPhone}
[Captura del artículo de Fernando Garea en El País de hoy]
Hace un rato que terminó la presentación de “Andalucía Sostenible“, una propuesta que el PSOE de Andalucía ha dado a conocer hoy a todos los andaluces y andaluzas para seguir construyendo una Andalucía más competitiva.
En este acto, en el que han intervenido José Antonio Griñán y Alfredo Pérez Rubalcaba, se ha hablado de la Andalucía del presente y de la Andalucía del futuro, sobre todo de la Andalucía que los andaluces y andaluces queremos seguir construyendo y en la que están trabajando algunos de los grupos del PSOE de Andalucía como el de “Ciudadanía, gobernanza e igualdad”.
Pues bien, si el PSOE de Andalucía habla de retos, de nuevos modelos y de avances, el PP sigue en sus trece: dejar a Andalucía estancada y si no mirad el banner que aparecía hoy en la web del PP.
Mientras que parecía que había un consenso en que era necesario un cambio de modelo y un uso más eficiente y eficaz de los recuersos, Arenas y Rajoy, se quedan en hacernos entender a los andaluces y andaluzas que somos capaces, ¿capaces de qué? ¿De seguir aguantando los insultos de sus compañeros de Partido? .
Quiero propuestas!
Una de las últimas ha ocurrido en la red y es que el Consejero de Sanidad de Aguirre, Juan José Güemes, se ha creado un blog y en éste creó una sección denominada “Diccionario Progresí“.
Esta que les escribe que es andaluza, habla en andaluz, pero, además, soy del PSOE, progresista y según Juan José Güemes las palabras que uso para comunicarme están recogidas en ese Diccionario.
En él podemos ver definiciones como:
Aborto: “Interrupción voluntaria del embarazo por egoismo (sic) o falta de opciones de una niña o mujer. Dicese (sic) también del derecho que les otorgan los socialistos a las mujeres para asesinar a un ser vivo y humano a cambio de votos”.
Gay: “Es un homosexual con estudios que, haciendo uso de sus conocimientos, consigue prebendas políticas y subvenciones del erario público”. Con la anuencia de toda la izquierda”
Bautizo civil: “Suerte de aguadilla a un menor indefenso, en pro del laicismo”.
Feminista: “Dícese del miembro de la izquierda que, a la hora de elaborar un discurso, decide prescindir de los términos genéricos, para perderse en un jardín de diferenciaciones sexuales. Ejemplos: miembros y miembras; juntos y juntas; diputados y diputadas; etc”.
Ante el revuelo, el Consejero Güemes, ha decidido usar el bisturí y ha hecho desaparecer de su blog el Diccionario, que se reía de la izquierda española, con una pobre justificación:
Llevo poco tiempo utilizando este blog y me ha sido imposible eliminar todos los comentarios y todos los enlaces que la gente me ha ido dejando puesto que no lo moderaba con censura previa, en un intento por crear en mi bitácora un punto abierto y libre para la opinión. No obstante, en este diccionario se aclaraba en su cabecera, que las definiciones no eran mías sino de los ciudadanos que participaban en él.
En ningún caso apruebo o legitimo en mi nombre algunas de esas descripciones retrógradas e insultantes que se encontraban en el diccionario de mi blog, que automáticamente he cerrado hasta que sean todas eliminadas.
Una pena …. pero es así.
El problema no es que se informe o no a los padres, lo que la derecha no reconoce es la capacidad de la mujer, entre 16 y 17 años, para tomar una decisión de ese cariz. Ahora, en vista de que tanto el Consejo de Estado , el informe alternativo del Consejo Fiscal y el propio Comité de Bioética han dado la razón al proyecto de ley en el sentido que debe primar la decisión de la mujer, la derecha incide más en que los padres deben ser informados.
Lo que estamos defendiendo, primero es la postura de las conclusiones de la subcomisión del Congreso, el informe de las personas expertas que han intervenido y la coherencia con la Ley de Autonomía del Paciente del año 2002, en la que se viene a reconocer la capacidad y el derecho a decidir de toda mujer y hombre a partir de los 16 años. Sólo quedaron excluidas tres excepciones: la reproducción asistida, la interrupción voluntaria del embarazo y los ensayos clínicos con células madre. Las tres, por cierto, cargadas con una carga bastante de moral.
Así pues, más que nunca, se debe garantizar el derecho a esa autonomía de la mujer. Hay que recordar que los diferentes Tratados y Conferencias internacionales sobre los menores, vienen reconociendo que la autonomía del menor se debe garantizar cada vez más, de forma más contundente, a medida que implica decisiones serias para el futuro de su vida, como puede ser un embarazo. Por ello, lo lógico, lo coherente es darle capacidad de decisión. Algo que ha venido claramente justificado por el Consejo de Estado y el Comité de Bioética.
Lo que tiene que garantizar el Estado es que se ejerzan los derechos y las condiciones seguras de estas mujeres entre 16 y 17 años. El Estado no puede regular la confianza que debe haber entre los padres y sus hijas, eso es algo que queda en el ámbito familiar.









