“La familia cristiana no va contra nadie. Amamos incluso a los laicistas radicales, como dice el Papa”, apuntó Miguel, de Madrid
Pues no sé si soy una laica radical, que seguro que me ven así o peor, y le agradezco que me respeten, aunque no estoy muy segura de ello, porque:
a) Cómo mujer pretenden que siga en casa y que salga lo menos posible y si lo hago, que sea con el visto bueno de mi marido o mi Párroco. Ya, parece una exageración pero con declaraciones como estas del Obispo de Córdoba no es posible, además, decidme que esto no ocurre en muchos pueblos de nuestra España.
b) Cómo mujer no me dejan decidir libremente sobre mi sexualidad o tener un hijo o no:
- El sexo solo se practica para procrear y, por supuesto, en el matrimonio y Católico (aún no ven con buenos ojos un matrimonio civil).
- Me dicen que no debo usar un método anticonceptivo, con todo lo que ello conlleva.
- Me dicen que no debo abortar, como si esto fuera un placer….
- Me dicen cómo debo ser en mis relaciones personales. Sí, me lo dicen, lo de que hay que ser “una señora en la calle y una puta en la cama” (con perdón).
c) Me llaman asesina por partida doble. Una por creer en la necesidad de la ley salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo y la otra, por creer en una muerte digna.
En definitiva, que después de ser una “laica radical”, asesina, roja, etc., etc., me tengo que sentir respetada por la Iglesia, por Rouco y por muchos que desde los púlpitos, teles, radios u otros medios me insultan día a día.
En este artículo de El País, recuerda algún dato, que no estaría mal que lo viera Rouco, quizá así pueda explicar porqué no hizo tanto ruido durante los Gobiernos del Sr. Aznar:
El también cardenal [Rouco] aseguró en su homilía que el aborto (legal desde 1985 en España, libre en las 14 primeras semanas desde 2010) y la eutanasia (ilegal) son manifestaciones de una crisis “más honda” que la económica o política. “Siempre que se cuestiona y/o se niega la verdad del matrimonio (…) las consecuencias negativas no se hacen esperar. Se ciegan las fuentes de la vida con la práctica permisiva del aborto. Se banaliza la eutanasia”, dijo ante decenas de miles de fieles (…)
Y no cierro este post sin dejaros otro artículo de regalo, que para eso estamos en la semana de Reyes: “Los secretos del Tea Party español“
Hoy es 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, mira tú por dónde, es un día, de los muchos que se celebran en el que se habla de la mujer en general y no de ninguna de sus facetas, es decir, no es el “Día de las madres”, no celebramos ninguna Virgen o Santa que sea importante y que sea fiesta Nacional, no se habla de la mujer por una enfermedad que la ataca física y psiquicamente, etc. No, este Día se habla de la Mujer y de la necesidad de esta de llegar a todos los espectros sociales en condiciones de igualdad.
Ayer leía en Twitter algunas opiniones en las que se decía que sobre la Mujer o su trabajo (porque aún se habla de este día como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora) no se debe hablar sólo un día al año, con lo que mostraban su desacuerdo por la existencia de éste, sin embargo, me llama la atención que estas mismas mujeres y hombres que lo expresaban no dicen que no debe existir un día en el que se hable de la ablación o del cáncer de mama o de las madres. Casualmente, este debate surge en dos días concretos: el 8 de marzo y el 25 de noviembre.
No voy a entrar en mi opinión de porqué ocurre esto pero sí voy a decir que creo que las mujeres debemos tener un día, un día en el que, especialmente, nos reivindiquemos con ellos y junto a ellos. ¿Qué esto hay que hacerlo todos los días? Claro, por supuesto, y nosotras sabemos, que día a día, trabajamos y luchamos por avanzar, pero un día como este nos da la oportunidad de ocupar más espacios sociales y mediáticos de lo que lo hacemos normalmente. Es más, en un día como este no sólo debemos hablar de datos negativos, los cuales deben ver la luz y repetirlos hasta que se interioricen, sino que, también, debemos hablar de todo aquello que las mujeres estamos haciendo para abrir puertas, construir nuevos caminos, debemos contar que cambiamos los ámbitos en los que nos implicamos y que somos capaces de introducir una impronta muy especial en todo aquello que hacemos.
Un día como hoy, un Día que reivindica al 51% de la población mundial, debemos hablar de igualdad, de derechos sociales, de derechos a decidir, de libertad y, en general, de todo aquello que nos preocupa y nos afecta, es decir, las mujeres formamos parte de esta sociedad y, por tanto, somos capaces de reivindicar nuestra postura en cada una nuestras facetas sociales, dejando de lado el silencio al que hemos sido sometidas durante siglos y, sobre todo, por aquellas mujeres que aún no pueden decir lo que opinan y por las que debemos gritar todas y todos a una.
El año pasado, por el 8M, conté una anécdota personal y de cómo era necesario que nosotras cambiásemos para que cambiase la sociedad y aumentase el respeto y este año me quiero centrar en aquellas mujeres que están haciendo que la brecha digital de género disminuya.
Mujeres jóvenes, mayores, más formadas, menos formadas, la de la ciudad más cosmopolita del mundo o la de un pequeño pueblo de Andalucía que accede a través de la banda ancha móvil, todas y cada una de ellas, el ama de casa, la empresaria, la estudiante, la informática, la recepcionista, la política, profesora, …., todas están contribuyendo a la igualdad entre personas, a que se difunda muchas campañas que las favorecen y que favorecen a la sociedad en su conjunto: en contra del cáncer de mama, contra la ablación, a favor de la salud sexual y reproductiva, por la educación en valores, etc.,pero además, están siendo capaces de tejer redes entre ellas, redes que son posibles por el acceso a la red y a las tecnologías de la información y de la comunicación y que a su vez están generando más visibilidad y que cada día se hable más de nosotras.
Sí, sí es necesario un Día de la Mujer, es necesario para que hoy, por ejemplo, cuando googleemos “8 de marzo” o “Día de la Mujer” haya muchas entradas en las que se hable de todo lo que las mujeres estamos haciendo y siendo actrices principales, no meras observadoras de la realidad.
Foto gaelx
Pudimos escuchar de algunas y algunos participantes como decían que el matrimonio entre homosexuales, el divorcio o el aborto, eran hechos que ponían a la familia en peligro.
Pues bien, Rouco, dijo:
Y claro que son muy libres de defender sus ideas, teorías y forma de vida, el problema es cuando entran en contradicciones.



