Muchos socialistas, y otros que no lo son, estábamos esperando a escuchar a José Luis Rodríguez Zapatero en el Comité Federal que tuvo lugar ayer en Ferraz. La sorpresa fue la intervención de Alfredo Pérez Rubalcaba.
Después de los resultados del pasado domingo en las Elecciones Municipales era necesario que los líderes del Partido no solo se dirigieran a la ciudadanía, sino también a la militancia.
Llevamos una dura semana, como dice Rubalcaba, que terminó ayer. Se podrán seguir haciendo análisis sobre los resultados de las Elecciones, aún queda hasta que el 11 de junio se constituyan los Ayuntamientos y sepamos que va hacer IU en Comunidades como Extremadura, pero ya no se podrá especular más con quién puede ser el próximo candidato a la Presidencia del Gobierno por parte del PSOE.
Hace unos días César Calderón decía que agradecía a toda la derecha mediática la preocupación por la democracia interna del PSOE y yo le añado: y a todos y todas los ciudadanos preocupados por defender mis derechos de militante dentro de mi Partido.
Estos días he escuchado a mucha gente que no tenía ni idea de como funciona el PSOE internamente y se habla mucho del famoso “dedazo“, pues bien, yo puedo decir que la misma noche de las Elecciones ya habíamos comenzado la autocrítica y al día siguiente comenzaron las reuniones para analizar la situación y cerrar posibles brechas abiertas porque ahora no es el momento de dipustas internas, sino de dar respuestas a los ciudadanos.
Sí, sí, estamos en agosto… Ese mes tranquilo en lo político, en los que los telediarios vemos las mismas anécdotas cada año, las series repetidas en la tele, los diarios con menos contenido, los programas de radio más frescos, los Reyes en Palma, la vida de Marbella, el famoseo poniéndose moreno, los chiringuitos, el tinto de verano, los espetos… pero algo ha pasado en este caluroso agosto y de continuadas alertas de calor: las Elecciones Municipales están cerca.
Sí, llegan las Elecciones y cómo no puede ser de otra forma, en los Partidos comienzan a tomar posiciones aquellos que están interesado en ser Candidatos de sus formaciones políticas.
El PP lleva meses haciendo presentaciones de sus Candidatos y Candidatas por toda Andalucía, de hecho, he perdido la cuenta las veces que ha venido a Córdoba el señor Arenas a hablarnos de sus Candidatos andaluces, bueno, incluso, Rajoy está mucho por aquí pero el PSOE, vamos, los militantes del PSOE lo hacemos mejor.
Nuestros procesos son distintos a los del PP, muy distintos.
Antes de irnos de vacaciones en el Comité Federal se aprobó el calendario para la elección de Candidatos por parte de la Organización, con algunas diferencias en algunas Federaciones como Andalucía.
Desde antes que se aprobase ya había comenzado el ruido, el más mediático el de Madrid, con el Secretario General de la Federación Socialista Madrileña a la cabeza, Tomás Gómez, aunque no está siendo el único lugar dónde se están usando los medios para hacer fuerza ante el Partido.
Aquí en Córdoba ha pasado otro caso.
Hace unos días un periódico cordobés lanzó en su web una encuesta para que sus lectores opinasen quién debía ser el Candidato Socialista a la Alcaldía de Córdoba.
Entre cuatro opciones, había una que iba ganando claramente, cosa que se pretendía que fuera un aviso para el Partido.
Lo curioso fue cuando comenzamos a votar por otras opciones y observamos que la cocina de la encuesta no era todo lo transparente que debe ser. Y mientras, había mucho ruido por la militancia para votar a uno u a otro, la encuesta electrónica, hacía que dos de las opciones se acercasen más, demostrando que el valor de las encuestas, en algunas ocasiones, debe de ser cogido con pinzas.
El caso de Córdoba Capital no es muy diferente del que está pasando en otros lugares de España y la verdad, como militante Socialista creo que estamos quitándole valía a la voz de los militantes y los órganos que nos hemos dado para elegir a los Candidatos y Candidatas.
Sí, estamos en agosto, ese mes tranquilo, en el que muchos militantes ya están en clave de Elecciones, así que los espetos en los chiringuitos quizás no tengan el mismo sabor que otros años.
Como muy bien le ha respondido ayer Gaspar Llamazares, en democracia no se votan partidos, sino programas de gobierno. Las ideas más votadas ganan las elecciones y gobiernan, no los partidos más votados. Si NINGÚN partido de los que se presentan a las elecciones obtiene mayoría absoluta, nada impide que aquéllos partidos con coincidencias en su programa electoral establezcan pactos estables de gobierno para poder desarrollar aquéllos puntos coincidentes en sus programas, las ideas más votadas, aquéllas ideas cuyos votos sumados han obtenido mayoría absoluta.
Pero es que hay un motivo más de índole práctico: imaginemos una situación en la que accede al gobierno la lista más votada, pero esta no obtiene mayoría absoluta. La oposición junta, votando en bloque, suma más votos que el partido de gobierno. ¿Os imagináis cómo sería una legislatura en la que la oposición tenga derecho de veto por la fuerza de sus votos? Un infierno para quien gobierne, la parálisis total durante cuatro años: el equipo de gobierno no podría poner en marcha ninguna iniciativa porque la oposición, que tendría más votos en el pleno que el propio gobierno, podría bloquear por sistema todas y cada una de las iniciativas que se intenten poner en marcha. Nos encontraríamos en una situación en la que la oposición gobernaría de facto, proponiendo enmiendas a la totalidad de cualquier iniciativa propuesta por el gobierno y votando la oposición en bloque a favor con la fuerza de su mayoría absoluta opositora. Imposible gobernar así.
De ahí que en un sistema multipartidista como el nuestro, los pactos electorales sean no sólo perfectamente democráticos y legítimos (por mucho que le moleste a la derecha: a Convergencia i Unió y al PP), sino necesarios para la salud democrática de nuestro sistema electoral.
¿Por qué Rajoy ha hecho esta propuesta entonces? Por la misma razón que Artur Mas propuso en su momento la “segunda vuelta” en las elecciones autonómicas catalanas: por su propia incapacidad para llegar a un acuerdo de gobierno con ninguna otra fuerza con la que sumar la mayoría absoluta. Como ellos no son capaces de llegar a ningún acuerdo con los demás, pretenden imponer que nadie llegue a ningún acuerdo post-electoral. Pero en el ejemplo anterior ya hemos visto que esto no es manejable políticamente una vez que los cargos electos juran su cargo: se trata únicamente de una estrategia destinada a deslegitimar ante la opinión pública a aquéllos que alcanzan acuerdos para formar gobierno sin haber resultado la lista más votada. Recordemos el famoso DVD de CiU que empezaba refiriéndose a los socios del Gobern d’Entesa como “los tres perdedores”, cuando en realidad las líneas básicas de los tres programas electorales han podido fusionarse en un único programa de gobierno, por lo que podría decirse que han sido las ideas convergentes las que resultaron derrotadas, y las ideas de izquierdas obtuvieron mayoría suficiente como para formar gobierno y ser llevadas a cabo.
Item más: la derecha tanto en España como en Catalunya (donde el PP es una fuerza minoritaria) tiende a presentarse a las elecciones unida en una única fuerza (excepto los partidos de extrema derecha extraparlamentaria, pero estamos hablando de partidos que pinten algo en el mapa electoral), mientras que la izquierda tradicionalmente suele presentarle a las elecciones dividida en diversos partidos. De ahí que la fusión de las líneas generales de los programas electorales de los partidos de izquierdas puedan ser sumadas para ser llevadas a cabo y formar gobierno, y la derecha se encuentre habitualmente sin nadie con quien pactar (salvo en el Parlamento, donde puede llegar a pactar con los nacionalismo “periféricos” a los que rechaza incluso su legitimidad democrática cuando no le llegan o le sobran para gobernar).
Rajoy sabe que si no tiene mayoría absoluta, no podrá contar con nadie para pactar, lo cual se debe únicamente a la increíble capacidad de su partido para auto-marginarse y oponerse a todo por sistema. Si ahora Rajoy no encuentra quien le apoye, es sólo responsabilidad suya y de sus correligionarios. Que no pretenda cargarle a otro con las consecuencias ni que sean otros quienes les saquen las castañas del fuego. Si el partido de Rajoy no consigue encontrar los apoyos suficientes para sacar adelante su programa electoral, ¿por qué deberían abstenerse los demás partidos de pactar entre sí para poder sacar adelante aquéllos puntos de sus respectivos programas electorales en los que coinciden, si tienen mayoría suficiente para ello?
Lo que Rajoy pide es antidemocrático, demagógico, y una estrategia de mal perdedor. Si lo que Rajoy quiere es un sistema electoral bipartidista, que tenga la valentía y la gallardía de explicárselo a los ciudadanos.
PP – A
PA
PSOE – A
Y por último, IULV – CA.
a. Pueden ser candidatos todos los concejales que encabecen sus correspondientes listas.
b. Si alguno de ellos obtiene la mayoría absoluta de los votos de los concejales es proclamado electo.
Esta política tuvo la opción de ser Alcaldesa, de hecho, estuvo en conversaciones con el Grupo Político que daba la llave de gobierno (PA), para VOLVER a PACTAR.
Al Blog “El Progreso de Belmez” se han sumado dos más:
IU parece que tiene el don de esconder sus vergüenzas y darle la vuelta a las cosas, según a ellos le convenga, manipulando de esta forma la opinión pública.

Ellos y ellas, los de IU y los ahora llamados “Independientes de IU”, que presumen de ser Democráticos y dialogantes, demuestran en muchos pueblos de nuestra Andalucía ser una fuerza dictatorial y cuya violencia verbal y de gestos hacia el resto de grupos políticos y de la ciudadanía que no están con ellos es cada día más evidente.
Sé que no se puede cortar a todos los dirigentes de esta Coalición con el mismo patrón, pero es cierto que en los casos que nos ocupan (y algún otro más que me viene a la mente) están utilizando todos los medios para ocultar la verdad a la ciudadanía, para no usar la información verazmente y para “neutralizar” la opción que puedan suponer otras fuerzas políticas.
Es indignante la utilización que hacen de los medios Democráticos para conseguir un sillón.
Yo creo que algunas personas pueden llegar a la enfermedad, a la obsesión por conseguir el poder, a la obsesión por derrotar a un contricante y por supuesto, llegado este momento se convierte todo en algo personal, creando en la persona que lo siente una sensación de ansiedad que la dirige hacia un objetivo que deja de ser político.


