Ayer, gracias a Ricardo Domínguez, y con el amable acogimiento en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, del profesor Juan Luis Manfredi, tuve la oportunidad de participar en un “Seminario del uso del social media dentro de la comunicación política e institucional” encuadrado en el “Máster de Comunicación Institucional y Política“.
De nuevo gracias por la magnífica tarde, por dejarme compartir ideas y pensamientos con vosotras y vosotros y aquí os dejo la presentación
Llevo escuchando, desde hace unos días, en radios y televisión, que Ana y Mia, la forma de refererirse a la anorexia y la bulimia en internet, ha llegado a Twitter.
Desde hace varios días y por el hecho de que sobresalió un perfil concreto, Ana y Mia han vuelto a nuestras vidas y están más presentes que nunca (aunque para algunas y algunos nunca hayan desaparecido).
Entre los usuarios de Twitter o como mencionaba antes, en los medios, se habla de ello con estupor, como si hasta que estos comentarios no hubieran aparecido en Twitter no hubiera cientos y miles de blogs con recomendaciones para las chicas y chicos que padecen esta enfermedad.
Hace años recuerdo que comenzamos una lucha frustrada contra este tipo de blogs.
En aquellos días comenzamos a “googlear” Ana y Mia y nos dimos cuenta de la cantidad de blogs que existían y eran escalofriantes tanto los post como los comentarios.
Muchos de esos blogs estaban en Blogspot e intentamos denunciarlos. Hablamos con el Instituto Andaluz de la Mujer por si nos podían orientar en qué hacer, mandamos correos a Unidad de delitos telemáticos de la Guardia Civil e incluso muchos de nosotros nos unimos a la campaña “Posiciona contra la Anorexia“, que consistía en crear el mayor número de entradas posibles para que los blogs que daban consejos sobre anorexia y bulimia no tuvieran un buen posicionmiento.
Obviamente todo aquello no sirvió para terminar con estos blogs pero sí para dar a conocer a “Ana y Mia” y sensibilizar aún más a la población sobre este problema.
Unos años después, Ana y Mia se extienden por las redes sociales, como era de esperar, pero hay una cosa que creo que estamos haciendo mal y es darle publicidad a esos perfiles, publicidad en la tele, radio o en nuestros perfiles en als redes sociales.
¿Qué haría yo para conseguir que un buen número de usuarios de redes sociales bloqueen y marquen como spam estos perfiles?
Mandar correos o mensajes privados, pero nunca, darle publicidad a esos perfiles para que puedan obtener mayor número de seguidores.
Así que, por favor, sigamos luchando contra Ana y Mia, retomemos la campaña “Posiciona Contra la Anorexia!” pero no demos publicidad a lo que está haciendo tanto daño.
A propósito, ¿os habéis parado a pensar como nos puede afectar en este sentido que el tallaje de la ropa no sea homogéneo?. Para muchas chicas y chicos, el hecho de que según la marca de ropa que adquieran le haga subir una talla, supone que se impongan duras dietas sin control para poder bajar de talla y en este sentido, creo que como personas consumidoras deberíamos de exigir un tallaje homogéneo, sobre todo por salud.
Hay mucha gente que se cree que por poder comentar en un blog o en una red social sin que se conozca su verdadera indentidad pueden decir lo que quieran.
Insultos o amenazas como las que ha recibido Jessica Fillol son más normales de lo que nos pensamos y lo peor de todo, es que estas personas se escudan en su libertad de expresión para poder decir lo que quieran, aún más, critican el hecho de que no se publiquen este tipo de comentarios.
Hace ya muchos años que sigo el blog de Jessi y, hace un año, por fin, tuve la oportunidad de desvirtualizarla. Es una chica muy inteligente y con un blog político muy muy bueno. Ante las amenazas que ha recibido le muestro todo mi apoyo desde esta humilde casa y pego, tal cual, el post que ha hecho César Calderón mostrando su apoyo a Jessi.
Desafortunadamente no es nada nuevo que algún valiente se esconda tras el anonimato para insultar a un periodista a a un bloguero.
El comentario destila cobardía, odio y violencia: La cobardía de quien no es capaz de avalar sus opiniones con su propio nombre, el odio nazi a quien no piensa como ellos, la violencia contra quienes apoyan opciones políticas diferentes al independentismo radical. Una mezcla explosiva.
Como bien dice Jessica, es terrorismo, un terrorismo cateto y macarril, un terrorismo de tractor aparcado delante de la discoteca, un terrorismo de barretina casposa encajada a rosca, un terrorismo de carajillo, palillo en la boca y camisa con chorreras.
Pero tambien refleja la imbecilidad de quien deja un comentario en un blog que como casi todos, guarda las IP´s de todos los comentarios que se realizan, por lo que a la policía será tremendamente sencillo encontrar al angelito.