Leo en El Pais un articulo de Inmaculada González de Lara sobre lo que supone la desaparición del Ministerio de Igualdad y en cuyo comienzo estoy de acuerdo:
Con la supresión del Ministerio de Igualdad naufragan las esperanzas que habíamos depositado a en una España menos patriarcal, menos violenta con la mujer y mas igualitaria. Era una apuesta creíble y posible, no solo por seré el instrumento gubernamental más dotado par liderar la política de equiparación material de los géneros en todos los ámbitos de la vida social, económica y jurídica, sino porque, siendo el supremo paradigma de la acción y el poder político, la mujer se hacia visible como enseña y referencia permanente del empeño común por la igualdad, como único camino hacia una sociedad mas justa y mas prospera.
Pero cuando continuo leyendo me quedo alucinada del planteamiento derrotista que muestra esta Magistrada en su artículo. Extraigo de él una sensación de desánimo, que me lleva a pensar que toda reivindicación ya no está justificada y no se podrá conseguir.
En mi post sobre la desaparición del Ministerio de Igualdad, ya comentaba que muchas y muchos habían puesto grandes expectativas, como si esto hubiera sido el final de un camino y de una lucha por los derechos de las mujeres, cuando era un paso mas, importante, pero no suficiente.
No entiendo porqué las propias mujeres seguimos debatiendo y analizando la desaparición de este Departamento, en lugar de analizar que se ha conseguido durante estos años, que ha supuesto para nosotras y la sociedad y ahora, qué debemos seguir haciendo, en definitiva, ¿cuál es nuestra hoja de ruta?.
Sé que lo que voy a escribir ahora va a caer mal en un sector feminista, pero creo que hay que modernizar el discurso, de tal manera que seamos capaces de llegar e implicar a mas mujeres jóvenes (y no tan jóvenes) y a otros sectores sociales.
No podemos continuar con un discurso que se acuñó en el siglo pasado para transmitir una reivindicación política en la sociedad de la comunicación y de la información.
El pasado martes participé en una mesa sobre TICs, la visibilidad de la mujer y su acción política y en ella comentamos, que en la Web 2.0 están más presentes las mujeres, sin embargo nuestra visibilidad es menor porque los roles y estereotipo sociales se extrapolan a ella. Es decir, estamos en ese espacio y muy presentes pero debemos conquistarlo, porque puede ser un medio muy eficaz para poder hacer “más ruido” y para poder hacer entender que es lo que queremos, lo perdamos por quedarnos ancladas en el pasado.
En todos estos años se ha conseguido que muchos hombres nos acompañen en este camino y se involucren. Tampoco olvidemos eso. No seamos excluyentes como ellos lo fueron (y algunos siguen siendo) y construyamos un camino de colaboración entre todos para seguir avanzando porque como, también dice, Inmaculada Gonzalez, las mujeres no somos un “colectivo desfavorecido, sino la mayoría de la población en desventaja histórica”.
Tenía pensado escribir sobre la sobreprotección que algunos hombres ejercen sobre las mujeres y sobre sus comentarios, al hilo de las declaraciones de León de la Riva, Alcalde de Valladolid. Pero por un tuit de Alfonso Saborido he encontrado un post de @MariJose_Rom con el que me siento totalmente identificada.
María José, hace una reflexión, a raíz de un artículo de Elvira Lindo, y es cierto, que para muchos hombres y mujeres es necesario que una mujer esté casada para que la tomen más en serio.
Esto no da para más. La igualdad entre hombres y mujeres llegará algún día. Al igual que nuestros padres lucharon para obtener ese preciado derecho al voto que hoy día tantos jóvenes infravaloran, nosotros lograremos -con mucha lucha- que la segregación entre ambos sexos deje de existir.
Abuela, ser soltera en pleno siglo XXI no es malo; la mujer no está condenada a vagar soltera por no tener a un hombre a su lado. Todo llega, pero antes hay que acabar con los insultos gratuitos contra el género femenino.
Lee el post completo aquí.
Aviso a navegantes: voy a escribir mi opinión personal, con la cual no estarán de acuerdo algunas de mis compañeros y compañeras, pero ni mucho menos le doy la razón al PP o a aquellos que están disfrutando porque Zapatero haya decidido que este Ministerio desaparezca.
Hace dos años, cuando en 2008 se creó el Ministerio de Igualdad, el PP y otras personas que no son militantes pero sí cercanas a la idea de que la Igualdad es un invento más, criticaron su creación y además, criticaron que se pusiera en manos de una mujer joven, cuya experiencia parecía nula.
Ese Ministerio se creó por el convencimiento del Presidente de que ya era necesario que se visibilizase la necesidad de romper el llamado “techo de cristal” y de que fuera un departamento el que se encargase de aquellas políticas que tienen que ver directamente con la igualdad de oportunidades entre hombre y mujeres. Era una manera de poner en el Consejo de Ministro estas políticas y de mostrar verdaderamente que estaba en la agenda política de España.
Muchos, durante este tiempo, ni se han preocupado de mirar su web, dónde claramente se explicaba cómo estaba organizado y qué políticas desarrollaba.

Bibiana Aído, se encontró con un departamento que tuvo que crear desde cero, cosa que no es fácil y ha tenido que desarrollar leyes como la de Igualdad y la de violencia de género, así como los programas del Instituto de la Mujer y el Instituto de la Juventud.
Ayer, cuando el Presidente anunció los cambios en su Gobierno, para muchos progresistas fue doloroso observar como desaparecía este Ministerio y surgieron muchas críticas, aún así, aunque para mí lo ideal hubiera sido que no desapareciese, tengo una visión que se no es tan pesimista.
Cierto es que se están tomando muchas medidas que nos están descolocando a todos y que no son fáciles de aceptar. Cierto es que lo que está ocurriendo con esta crisis y con los ajustes que se están tomando, no sólo por parte de España, sino por parte de otros países, no son las más populares ni las que más nos gustaría a muchos de nosotros, pero, cierto es, que debemos hacer análisis más allá del momento en el que estamos y no pensar que, en este caso, porque se haya eliminado el Ministerio de Igualdad como tal, supone un retroceso en las políticas Socialistas sobre esta materia.
Desde antes de que el PSOE llegase al Gobierno, el Partido desde el ámbito orgánico y desde su representación en las Cámaras y en muchas Comunidades, ha estado impulsando muchas políticas hacía la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Muchos pensaron que el culmen de estas políticas o la muestra del compromiso con éstas por parte del PSOE sería la creación del Ministerio de Igualdad, pero yo no creo que sea así. Fue un paso importante pero no es lo suficiente.
Muchas de las mujeres y hombres vinculados a la lucha de la igualdad sabemos que esto es un trabajo diario, que es ir poniendo grano a grano y que estas reivindicaciones no vienen de ahora, sino de hace siglos.
Que el Ministerio se haya transformado en una Secretaria de Estado, que seguirá encabezado por la misma persona que puso en marcha dicho Ministerio, no es un paso más, es sólo una decisión que se ha tenido que tomar por las circunstancias y que engloba estas políticas en un macro-ministerio en el que, también, se desarrollan políticas de igualdad, ¿porque sino que es la conocida como Ley de Dependencia?.
El camino hacia la igualdad, como todo, va acompañado del lenguaje y primero se comenzó con las Consejerías/Concejalías o Secretarías de la Mujer, para pasar porsteriormente a llamarse de Igualdad, pero ahora ya hablamos de “equidad” y ésta, es trasversal y va dirigida a toda la población.
Que la Secretaría de Estado de Igualdad, esté en el organigrama y en el nombre, de un Ministerio que gestiona políticas de salud o de vida saludable, le hace que se dé una perspectiva más a ellas. Las políticas dirigidas a la equidad están integradas en un departamento, cuyo objetivo no son sólo las mujeres sino el conjunto de la población, una demanda, recuerdo, que venía haciendo el PP. Es decir, el Partido conservador decía que no sólo las mujeres estaban descriminadas o negaban ésto, por lo tanto, ahora van a tener una Secretaría que estará en un Ministerio completamente social y que como decía, abarca a toda la sociedad.
Por tanto, no estoy preocupada porque el Presidente no siga apoyando las políticas de igualdad, ni que el PSOE dé marcha atrás en su lucha a favor de los derechos de la mujeres, que al fin y al cabo, son derechos humanos, creo que esto puede ser un paso más en el que todos y todas los que creemos en esto debemos estar involucrados, porque no es otra cosa que seguir luchando por la mejora de la sociedad.
Para terminar, quiero dar todo mi apoyo a mi compañera Bibiana Aído, la cual ha sido insultada desde el primer día y aún así, ha sabido mantenerse en su disposición de seguir trabajando duramente. Igualmente, apoyar a Leire Pajín, compañera Senadora, que llega a un Ministerio complicado y a la que, desde que accedió a la Secretaría de Organización, está siendo también insultada, cubriendo tales insultos como críticas. Darles ánimos porque la caverna seguirá cebándose con ellas, por ser mujeres jóvenes, progresistas y porqué no decirlo, con éxito.
Ayer me despertaba con una noticia en ABC cuyo titular rezaba:
En el cuerpo de la noticia, una de las píldoras que se puede leer es:
El Ministerio de Igualdad de Bibiana Aído, a través del Instituto de la Mujer, continúa dilapidado cientos de miles de euros destinados a la «realización de investigaciones relacionadas con estudios feministas, de las mujeres y del género».
<modo ironic on> Claro, es normal, que un “Ministerio inservible” lapide el dinero público y lo haga estudiando la salud sexual y reproductiva de las mujeres, que no deja de ser algo absurdo. <modo ironic off>
Después de leer la noticia, la retuitee y las cosas del Twitter, ABC.es me respondió y me dijo:
La verdad es que un medio conservador hable de “dudosa utilidad” sobre la sexualidad de una mujer no me sorprende pero sí me fastidia, sobre todo, porque esta no es la forma de entender que la sexualidad forma parte de la salud integral de las personas, sea mujer u hombre y que, también, hay que hablar de la salud sexual y reproductiva, sobre todo de la mujer, la cual ha estado y sigue estando silenciada, porque, por norma, el sexo de la mujer sólo tenía (y a veces, tiene) un sólo objetivo, la procreación.





