Leo en el blog de César Calderón una crítica dirigida a los organizadores de un curso sobre oGov que está teniendo lugar en la sede del INAP en Madrid.
Suscribo el post de César con respecto a este curso, pero me voy a centrar en la estrategia de formación del INAP y otros Institutos de formación para los empleados públicos.
Me resulta curioso que con momentos como los que estamos viviendo y en un aspecto fundamental como la formación, no haya variciones significativas en el funcionamiento de este tipo de entidades (seguro que presupuestariamente sí las hay).
Las acciones de formación de estos institutos van dirigidas a grupos de algo más de 20 – 25 personas. La oferta de cursos son casi siempre los mismos y la fórmula presencial la que prima.
En el caso del INAP, hay cursos que se hacen en Madrid, como el que comenta César, pero también en el resto de Comunidades Autónomas.
Imaginaros las pocas personas que pueden asistir pero es más, en un momento de restricción del gasto, muchos de ellos no llegan a cubrir sus plazas porque no es posible pagar las dietas de asistencia.
El INAP y otros Institutos parece que no se dan cuenta de este tipo de cosas y siguen con un modelo de formación anticuado y al que cada vez van a poder acceder menos empleados públicos. Pero no sólo eso, sino que están surgiendo nuevas formas para acceder a la formación, impulsadas por Universidades de prestigio internacional, con el sistema MOOC, y aunque exista el problema de la acreditación, que no es menor, este tipo de formación masiva y con contenidos de calidad es una tendencia clara a la que las organizaciones tendrán que adaptarse para dar una oferta formativa a sus empleados de calidad y que responda a los tiempos cambiantes en los que vivimos.





